Con respecto al COMUN: segunda parte

Por: Jesús M. Acuña Méndez
22 enero 2011

En mi primera opinión sobre el tema, propuse dos alternativas que para mí son las más importantes:

A) El amparo.

b) Una iniciativa que naciera por parte de los diputados locales, para derogar el impuesto a la tenencia vehicular.

Poco tiempo después de dicha opinión, coincidentemente se presentó una iniciativa por parte del legislativo... y mientras escribo estas líneas, muchas personas, muchos inconformes, preparan también sus amparos.

El problema con la iniciativa, es que -como tantas otras- esta se pueda quedar varada en algún limbode esos que los burócratas saben tan bien inventar. Pero hay una situación aún más grave: ante la inacción, la falta de ímpetu o el simple desconocimiento de la ley por parte del habitante común (es más fácil ponerse a hacer colas, junto con varios miles de carros más, en un domingo, que ponerse a estudiar)... los más ingenuos pueden creer que la solución reposa en manos de los diputados y en dicha iniciativa. Mientras tanto, concluiría el plazo para presentar el amparo. Nos agarrarían pues, como a Santa Ana: en la siesta. En este escenario, nos quedaríamos sin una acción real por parte del legislativo local y sin un instrumento que nos diera protección personal, como es el amparo.

También, es importante mencionar a la propuesta ciudadana presentada recientemente al ejecutivo estatal para su estudio. Es un esfuerzo muy importante y en lo personal lo aplaudo. Sin embargo, dudo mucho que independientemente de las valiosas recomendaciones, el gobernador decida acatar una sola de ellas.

Pero hoy quiero concentrarme en otra tercera opción, que puede ser muy contundente. Dicha acción, también va de la mano del fenómeno político, del cual poco se quiere hablar.

Me consta que dentro de los manifestantes se encuentran miles de personas que están hartas de los partidos políticos. Se sienten defraudadas por lo que hizo el PRI y ahora están doblemente decepcionadas por haber elegido al PAN. Hasta me podría atrever a afirmar que personas como éstas, conforman la gruesa mayoría del movimiento. Sin embargo, resultaría no solamente inocente, sino malicioso, querer tapar el sol con un dedo y fingir no darnos cuenta que hay un partido político lucrando con esta situación. No estoy recriminando que lo haga, puesto que las reglas de facto con las que se juega en esta política lo permiten (recordemos que otro partido lucró con los acontecimientos del 5/6/09). Lo que sí recrimino, son las INACCIONES de miembros de dicho partido, especialmente los diputados locales, que talvez dieron pie a la vigencia del actual impuesto. A continuación algunas preguntas que quizá me ayuden a explicarme mejor:

¿Por qué, si son tan buenos para "tronar" sesiones en el pleno de la Cámara (al no asistir a ellas y por ende dejándolas sin quórum), sí asistieron el día de la votación?

¿Qué hubiera pasado en dicha sesión legislativa, si no hubiera habido quórum?

En fin...

Pero como dije, hay una tercera alternativa (aunada a la iniciativa legislativa -que fue presentada por el PRD- y al amparo) que no sólo tendría tremendos efectos jurídicos, sino que también sería un auténtico posicionamiento político por parte del PRI en contra de este impuesto: la acción de inconstitucionalidad.

*Ver el artículo 105 de la Constitución, fracción II, inciso D.

¡Increíblemente, en ningún lugar se está hablando de esta opción!

Este mecanismo legal solamente puede ser utilizado por la fracción de diputados que se opuso al impuesto y es interpuesto ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Si la Corte (que le entraría al asunto con imparcialidad y seriedad en el estudio) decide que el impuesto es inconstitucional, este se viene abajo. Y no solo eso: los efectos de una favorable sentencia serían generales, opuesto a los del amparo, que son particulares.

El plazo para que los diputados que se oponen al impuesto interpongan esta acción es de 30 días hábiles a partir de que se publicó el artículo correspondiente en la Ley de Hacienda.

Es hora de que los ciudadanos, más allá de subirnos a un carro para manifestarnos en un domingo, comencemos no sólo a estudiar más y a aportar ideas, sino a exigir soluciones concretas a nuestros representantes (independientemente de que ellos sólo representan a sus intereses y a los de sus partidos).

Comencemos a tener un poquito más de memoria, de conciencia colectiva. Creo que si los diputados no interponen la acción de inconstitucionalidad, estaremos ante un doloroso escenario de simulación política donde, como siempre, será sólo un puñado de personajes los que se benefician mientras que la sociedad civil seguirá padeciendo los problemas de siempre. Quiero pensar que ya lo hicieron y que yo no me enteré. No hacerlo, con tanto recurso, me haría pensar mal.

Vamos pues, para adelante.

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