"LO QUE viene"

Julio 12 de 2012


Llegó un momento en el cuál el país solamente giró alrededor de la elección presidencial. Y como llegó, ese momento debe comenzar a irse. Con todo y que nuestros medios nos dicen que ahora tenemos una "democracia más desarrollada", que tenemos un Poder Judicial de lo más independiente, que existe un contrapeso genuino en el Congreso, etc... con todo, el pueblo mexicano sigue obsesionado con la figura presidencial. En parte, esto tiene sentido puesto que ello es parte de nuestra cultura: primero tuvimos al Tlatoani, que vino a ser reemplazado por el virrey y tras un siglo XIX con muchas tribulaciones (fuimos imperio dos veces, nos intervinieron, nos peleamos entre nosotros, etc.) se impusieron dos dictaduras importantes... la de Díaz y la "perfecta", del PRI. En esta última etapa, que duró practicamente 70 años, nos acostumbramos a contemplar a la figura del presidente como el ente que encarna todo el poder, la posibilidad de salvarnos a todos, o bien, el culpable de todas nuestras desgracias.

Estas elecciones tuvieron ese tinte: por un lado, era el temor a "un loco" (o visto desde el lado de sus simpatizantes, aquel que representa a la única alternativa de cambio genuino avance próspero que traerá consigo justicia social) o darle la bienvenida a un presidente profundamente inculto y manipulado por los intereses que dominan al país (o visto desde el lado de su simpatizantes, aquel que representa la modernidad, la eficacia, el avance, el saber gobernar, etc.). Josefina no pintó, no solo por su incapacidad para despertar simpatías, sino también por el grillete que no logró quitarse: la marca de la continuidad de un gobierno mediocre.

Aún cuando el país experimenta desde hace 15 años un fenómeno donde el Ejecutivo tiene un contrapeso (esto es relativo) en el Congreso de la Unión, no terminamos por acostumbrarnos a vivir -o no entendemos- el esquema democrático ya que seguimos esperando que sea UNA figura la que nos redima: el Presidente.

No solo tenemos, sino que debemos superar esta etapa. Nos urge.

Con todo, poco a poco, los mexicanos hemos ido caminando en el sendero de desarrollarnos como sociedad civil. Ha habido destellos que sin duda arrojan una luz de esperanza sobre nuestro futuro, sobre lo que viene. Este es justamente el mensaje que el día de hoy compartimos contigo...

Nuestra historia social nos enseña que en México, la gente solamente pone el grito en el cielo cuando la tragedia toca a sus puertas. Ahí están los casos de personas convertidas a activistas como Isabel Miranda de Wallace o el propio Alejandro Martí. Ambos han aceptado, públicamente, que no estarían moviendo un dedo (como tampoco lo hicieron antes) en el sentido en que ahora lo hacen si no les hubieran secuestrado y posteriormente matado a un hijo. Tuvieron que padecer un traumatismo en primera persona para activarse y emprender un esfuerzo por cambiar las condiciones que condujeron a esas tragedias. Alejandro sigue en su lucha mientras que Isabel aceptó ser la candidata del PAN para gobernar el DF (siendo profundamente incapaz para ello) y recibió posteriormente una tunda en las elecciones.

Está también el caso del poeta Javier Sicilia, líder y vocero del necesario Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Un día, el cuerpo de su hijo y el de otras 7 personas fue hallado en Morelos. Ninguno de los muchachos era delincuente, pero como tantos otros miles de mexicanos, ellos también fueron víctimas de la llamada "Guerra contra el Narco". Sicilia, al igual que las otras figuras, se indignó y decidió organizarse con personas que viven la misma tragedia que él vive. Se activó tras la tragedia. Sin embargo, aliados importantes (como Julián LeBarón, de Chihuahua) se han separado del movimiento ya que se han percatado de que sigue dominando el "chip" de pedirle (o exigirle) a los encargados de preservar el status quo (gobernantes) que sean ellos mismos quienes lo cambien, en lugar de adoptar una postura mucho más vanguardista y proactiva que consiste en formar parte fundamental y protagónica en los cambios que requiere la República.

Finalmente, para concluír el ejercicio ilustrativo, mencionamos al movimiento #YoSoy132. Como sabes, este movimiento tuvo su génesis en la protesta ante la participación del entonces candidato Peña Nieto en un foro de la Universidad Iberoamericana, en el DF. Como parte de nuestro atraso, seguimos viviendo en un país muy centralizado y ello no excluye -por supuesto- a los medios de comunicación. Es por ello que los manifestantes anti-Peña recibieron toda la cobertura en los medios televisivos (obligados éstos por las torrenciales evidencias subidas a redes sociales y Youtube). Lo único que buscaban estos muchachos -que fueron más de 131- era expresar su repudio al candidato, pero de pronto se vieron bajo todos los reflectores y, tras los tropiezos del presidente del PRI (quien los llamó -palabras más, palabras menos- acarreados de AMLO) cobraron fuerza nacional. Esta vorágine de eventos los agarró mal parados (de nuevo, ellos ni se imaginaron ser un movimiento con fuerza política, solo se manifestaron contra Peña) puesto que no había una agenda, ni una ideología, ni organización, carecían de un plan pues. Evidentemente se trata de un movimiento de izquierda (dicen que cuando eres joven y no eres de izquierda, no tienes corazón), pero las pifias de declararse apartidista, imparciales y al mismo tiempo anti-Peñas, les ha costado mucha credibilidad. Afortunadamente han ido organizándose (de nuevo, con el eje planificador y organizador basado solo en el DF) pero los efectos de sus acciones han dejado de ser tan contundentes con respecto a sus pretensiones. Han sido revelados casos de dirigentes claves del 132 que son manipulados por el PRD y ello también ha debilitado al colectivo. Sin embargo, la legitimidad de su reclamo se mantiene intocable y es de suma importancia. Con todo, aún no se puede vislumbrar con claridad qué pasará con ellos.

¿Qué pasará ahora?

El cambio que este país requiere, ¿vendrá de la mano de Peña Nieto? ¿Del PAN o del PRD? Ciertamente no.

Al igual que hace seis años, el país se dividió básicamente en dos: por un lado, aquellos a favor del proyecto de izquierda y por el otro, los que están en contra de él o que le temen (ya sea por ignorancia o por convicción). Al igual que hace seis años, los representantes de la segunda opción serán los que seguirán detentando el poder en el país. Definitivamente del 2006 al 2012 vimos -y vivimos- con tristeza en un país que no conoció un régimen donde el Estado de Derecho se respetara con dignidad, donde se activara un desarrollo sostenido, en lo humano y en lo económico. La oposición en ese periodo -el PRI y el PRD- ciertamente no hicieron mucho para alcanzar esas condiciones. Sería inocente esperar que ahora el PAN y el PRD lo logren, como oposición del PRI. Porque finalmente, el juego de la política en este país consiste en alcanzar el poder, beneficiar a ciertos grupos, y hacer lo posible por que ese poder no se pierda. Y eso, lector, no es democracia.

El contrapeso genuino, entonces, no vendrá de las otras fuerzas políticas, sino de la una sociedad civil concientizada, informada y participativa. Esos elementos son los que nos hacen pasar de simples habitantes a ciudadanos en pleno sentido de la palabra. Ahí están esos "flashazos": -

#YoSoy132... una juventud que si bien no es muy culta, sigue teniendo la suficiente limpieza de espíritu para saber que las cosas marchan mal y que, lejos de esconderse bajo la cobardía y mediocridad de otros tantos cientos de miles de jóvenes en el país, deciden hacer alzar la voz en contra de ello.

- M.P.J.D. (Sicilia)... sacar del anonimato a las víctimas de la torpeza de políticas públicas atropelladas e improvisadas (sin agregar la simulación) de la lucha contra el crimen organizado.

De nuevo: si seguimos esperando que las personas más beneficiadas por el status quo ("el sistema") sean las encargadas de cambiarlo y hacerlo democrático, pues nos haremos viejitos y heredaremos a nuestros hijos -como lo hicieron nuestros padres con nosotros- un país que no esté a la altura de las exigencias sociales que una patria moderna y digna reclama.

¿Entonces?

Desde principios del 2011, CREAMOS México nació para presentar una alternativa moderna y única, en el caso de México: la concientización, organización y movilización de la ciudadanía con el objetivo de ser eje nuclear en las estrategias de desarrollo en las diferentes comunidades de nuestro país. En todo este tiempo, nos hemos dado cuenta que es difícil que la gente entienda que no se tiene que tener un cordón umbilical al gobierno o a los partidos para poder CREAR. Es normal, nuestro subdesarrollo es también en lo ciudadano y hay ciertos esquemas (paradigmas culturales) que tenemos que romper... como hemos logrado romper otros (creer que no siempre "ganaría" el mismo partido, etc.).

Aquí planteamos que sea lo mejor de la sociedad civil, sus ciudadanos, los que conformemos un frente donde nuestros mejores elementos aporten capital económico, humano e intelectual para diseñar y ejecutar esas estrategias de desarrollo integral que tanto nos urgen. Debemos romper con la inercia enfermiza de culpar por todo al gobierno y partidos (con miembros que en la actualidad son evidentemente mediocres) ¡pero al mismo tiempo esperar que sean ellos los que resuelvan esos problemas!

Todas las sociedades desarrolladas del planeta han vivido esa transición. Tenemos, los ciudadanos, que involucrarnos en proyectos estructurados, bien planeados, de manera organizada. Está bien que nos manifestemos, que salgamos a las calles con pancartas y nos quejemos (es más, debemos hacerlo)... pero eso no es ni será suficiente para el cambio que requerimos. "

Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos."

Comencemos pues a CREER en nuestra capacidad para CREAR. Con esperanza. No nos queda de otra...


Con Esperanza,
CREAMOS México